

Marcelino
José Benito Champagnat nació el 20 de mayo
de 1789 en la aldea de Le Rosey, departamento de la Loire, Francia;
en plena Revolución Francesa.
En 1805,
Marcelino entra en el seminario menor de Verrières (departamento
de la Loire), a la edad de 17 años. Debe sentarse con los principiantes,
a pesar de su edad y de su estatura (mide 1,79 m); a pesar de que
durante el primer año fracasa como estudiante, consigue que
le den otra oportunidad. El segundo año y los siguientes verán
subir el nivel de rendimiento del tenaz Marcelino. En 1813 pasa al
seminario mayor de Lyon, para empezar su primer año de teología.
En 1816,
junto con Colin, Courveille y otros 50 compañeros, Marcelino
es ordenado de sacerdote; tiene entonces 27 años.
El 12
de agosto de 1816 Marcelino Champagnat es nombrado vicario parroquial
en el pueblo de La Valla-en-Gier, con una población de 2.000
habitantes dispersos en múltiples y lejanas aldeas por las
faldas de la cadena de montañas del Pilat, en el Macizo Central.
Pronto transforma totalmente la parroquia: predica, visita a los enfermos,
aún de las aldeas más alejadas; hace la catequesis a
los niños, implanta la práctica del mes de María,
distribuye libros para extender las buenas lecturas, combate el trabajo
en domingo, las borracheras, los bailes...
El 28
de octubre, en la alejada aldea de Les Palais, asiste en su lecho
de muerte al joven de 16 años Juan Bautista Montagne, que no
ha oído nunca ni siquiera hablar de Dios. Esto lo motiva a
poner en práctica de inmediato su proyecto de Hermanos para
la educación. Inicia con un ex granadero de Napoleón,
Juan María Granjon, de 22 años, a quien el Padre debe
enseñarle a leer. Al poco tiempo, se le añade Juan Bautista
Audras, de 14 años, y el P. Marcelino los instala en una casita
alquilada, luego comprada con la ayuda del P. Courveille. (Éste,
vicario parroquial en Rive-de-Gier a pocos km de La Valla, lo visitaba
con frecuencia, de acuerdo con la promesa de Fourvière).
Es el
2 de enero de 1817 fecha del nacimiento de la congregación
de los Hermanos Maristas. Champagnat les da el nombre de Hermanos
de María, en honor de la Sma. Virgen en quien ha depositado
toda su confianza.
En noviembre
de 1818 funda la primera escuela en su pueblo natal, Marlhes. Y al
año siguiente en su parroquia, La Valla. En adelante, los pedidos
de nuevas fundaciones se harán tan perentorios, que en el lapso
de 22 años, deja a su muerte 48 escuelas fundadas donde se
educan unos 7.000 alumnos. En el mismo lapso, Champagnat deja 280
Hermanos, más 49 que ya habían fallecido.
En tan
pocos años, Marcelino Champagnat se prodiga sin medida: forma
a los Hermanos, religiosa y pedagógicamente, funda y visita
las escuelas, construye el vasto monasterio-noviciado del Hermitage
(trabajando personalmente como albañil y carpintero), atiende
la administración de lo temporal (con grandes problemas financieros),
gestiona ante las autoridades de París la aprobación
legal de su Instituto, entrevista a obispos, sacerdotes, alcaldes
y otras autoridades civiles para asentar sus fundaciones escolares,
etc.
En 1830
fue elegido como Rector Provincial Marista para la diócesis
de Lyon (el grupo de Colin estaba en la diócesis de Belley).
Es pues considerado, a justo título, como co-fundador de los
PP. Maristas a la vez que fundador de los Hermanos Maristas.
En 1836
hizo profesión de los votos religiosos como sacerdote de la
Sociedad de María. El mismo año parte para las misiones
de Oceanía el primer contingente Marista: 1 obispo (Mons. Pompallier),
4 sacerdotes Maristas (uno muere en el viaje; otro, morirá
mártir y será el primer santo Marista: san Pedro María
Chanel) y 3 Hermanos Maristas del P. Champagnat.
Colmado
de méritos y de trabajos, entrega su alma a Dios por medio
de María en un sábado, 6 de junio de 1840, cuando los
Hermanos estaban cantando la alabanza mariana de la Salve como inicio
de la jornada práctica que él había introducido
como escudo contra todos los disturbios políticos y sociales
que en la rancia convul-sionada de su tiempo tuvieron él y
los Hermanos que soportar.
El 29
de mayo de 1955 es beatificado por el Papa Pío XII luego del
reconocimiento de 2 milagros: la curación de un cáncer
terminal obrado a favor de una señora en los Estados Unidos
de América, y la de una meningitis mortal a favor de un joven
de Madagascar.
El 3
de julio de 1998 el Papa Juan Pablo II firma el decreto de canonización
después de reconocer el 3er. milagro, la curación súbita
de una enfermedad terminal, la histoplasmosis, a favor de un Hermano
Marista del Uruguay y el 18 de Abril de 1999 fue canonizada.
